ENTRE NOTAS
Por Guillermo L. Espinal
El Fantasma de la Ópera
Uno de mis musicales favoritos es “The Phantom of the Opera”, del compositor y empresario teatral Sir Andrew Lloyd Webber (nacido en 1948), autor de otros musicales icónicos como Cats, Jesucristo Superstar, y Evita. Se ha presentado en más de 30 países y 200 ciudades, convirtiéndose en uno de los musicales más exitosos de todos los tiempos.
Como sinopsis, la obra cuenta la historia de una misteriosa figura enmascarada que acecha bajo la ópera de París, ejerciendo un reinado de terror sobre quienes la habitan. Se enamora de una joven soprano, Christine Daaé, y se dedica a cultivar sus extraordinarios talentos, empleando todos los métodos tortuosos a su alcance. Está inspirada en la novela de Gastón Leroux publicada en el periódico “Le Gaulois”, en forma de serial, y publicado después como libro en 1911.
Inmediatamente, la obra se convierte en un clásico de la literatura de terror, traduciéndose a más de 20 idiomas y teniendo múltiples adaptaciones cinematográficas: 1925 por Lon Chaney, 1943 por Claude Rains, 1962 por Herbert Lom, 1983 por Maximilian Schell, y 2004 por Gerard Butler; así como versiones teatrales: 1976 (versión mexicana dirigida por Raúl Astor), 1976 (musical de Ken Hill), 1986 (musical de Lloyd Weber estrenado en 1988 en Broadway).
La primera vez que supe de este musical, fue a través de mi hermana Denise, quien en el año 2000, visitando Londres, tuvo oportunidad de presenciarlo en el Her Majesty’s Theatre, donde actualmente se continúa presentando ininterrumpidamente desde su estreno en 1986. A su regreso nos contó lo fascinante que le resultó la producción, la trama y la música.
Un par de años después, paseando con mis padres Chachis y Willy en la Ciudad de México, aprovechamos la oportunidad de asistir al Centro Cultural Telmex, donde se venía presentando desde su estreno en español en el entonces Distrito Federal, desde 1999, producida por la Operadora de Centros de Espectáculos, S.A. de C.V. (OCESA).
Quedé atónito desde el Prólogo, con la “remodelación” del candelabro del Palacio Garnier de París, desplazándose por todo el teatro sobre nuestras cabezas, al tiempo que se escuchaba la famosa Obertura con los característicos acordes cromáticos descendentes del tema principal.
En 2005, viajamos con Denise a España e Inglaterra; y, aunque ambos ya habíamos visto el musical, decidimos ahora repetirlo y verlo juntos. La impresión fue la misma de la primera vez. Recuerdo que, al poco tiempo, adquirí las partituras para poder tocar las canciones y temas representativos al piano.
Este febrero de 2026, aprovechando el festivo puente por el Día de la Constitución, con la finalidad de seguirle inculcando el gusto por las artes escénicas, decidimos con la familia que mi sobrino Guillermo Antonio disfrutara de este musical, ahora bajo la producción de Morris Gilbert, Claudio Carrera, María Elena Galindo, Alfonso González y OCESA, cobrando vida en el histórico Teatro de los Insurgentes.
Nos acompañó nuestro melómano amigo: José Alfredo Juárez López, quien ahora se encuentra estudiando su maestría en Ciencias forenses e investigación criminalística en el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), llevándonos previamente a tomar cervezas de mantequilla, pociones multijugos y patatas Shefdield al mesón de los 3 magos de la calle Andorra con temática de Harry Potter.
