Viena: un recorrido entre el arte, la música y la cultura.

Por: Guillermo L. Espinal

Viena fue considerada la gran capital cultural y musical de Europa desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX. Fue la cuna del clasicismo musical gracias a compositores como Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven y Franz Schubert. Asimismo, se consolidó como el centro mundial de la música de baile —especialmente del vals, la polca, la marcha y la mazurca— gracias al legado de la familia Strauss: Johann Strauss padre, Johann Strauss hijo, Josef Strauss y Eduard Strauss.

Fue una ciudad que, por decisión unánime de Chachis, Willy, Denise y mía, no podía faltar en nuestro itinerario. Sabíamos que nos esperaba un recorrido estrechamente ligado a la música, con visitas a museos, salas de conciertos y teatros; sin dejar de lado los palacios imperiales, como el Hofburg; catedrales, como la Stephansdom; edificios históricos, entre ellos la Biblioteca Nacional de Austria y el Parlamento Austriaco; parques, como el Stadtpark y los jardines del Museo de Historia Natural; además de plazas monumentales como Michaelplatz, Rathausplatz y Maria-Theresien-Platz. Todo ello encontrado en torno a la Ringstraße, la gran avenida de circunvalación que rodea el centro histórico de Viena.

Lo primero fue decidir qué espectáculo disfrutar para adquirir los boletos con suficiente anticipación y evitar el riesgo de no encontrar entradas a nuestra llegada. Entre las opciones figuraban el Volkstheater (Teatro Popular), la Wiener Staatsoper (Ópera Estatal de Viena), la Wiener Konzerthaus (Casa de Conciertos de Viena), la Haus der Musik (Casa de la Música), la Karlskirche (iglesia de San Carlos Borromeo) y el Wiener Musikverein (Asociación Musical de Viena).

Finalmente, nos decidimos por el Musikverein para asistir al Concierto de Primavera, celebrado en la célebre Goldener Saal (Sala Dorada), mundialmente conocida por albergar cada 1º de enero el tradicional Concierto de Año Nuevo de la Wiener Philharmoniker. En esta ocasión, el ensamble Die SchlossCapelle, bajo la dirección del violinista Bernd Gradwohl, interpretó la Sinfonía núm. 21 de Mozart, la Sinfonía núm. 44 de Haydn y Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi.

Además, Willy y yo visitamos la Haus der Musik, un museo de cuatro niveles dedicado a exhibiciones interactivas sobre la música y el sonido. El recorrido combina la historia musical —desde el Barroco, el Clasicismo y el Romanticismo hasta el siglo XX, con representantes de la Segunda Escuela de Viena como Arnold Schönberg, Alban Berg y Anton Webern— con experiencias prácticas, entre ellas una alfombra sonora, un juego de dados inspirado en Mozart para componer un vals y un simulador que permite dirigir virtualmente a la Filarmónica de Viena.

No podía marcharme de la ciudad sin visitar la Mozarthaus, la casa-museo dedicada a Wolfgang Amadeus Mozart, donde el compositor vivió y trabajó durante algunos de sus años más fecundos en Viena. La exposición ofrece un recorrido por su vida, su obra y el ambiente cultural de la capital austriaca durante el siglo XVIII. El inmueble se organiza en distintos espacios temáticos: el sótano, destinado a sala de conciertos; el primer piso, que conserva el apartamento de Mozart; el segundo, dedicado a su universo musical; el tercero, centrado en la Viena de su época; y el cuarto, utilizado como salón de eventos.

Para despedirnos de la ciudad, dedicamos nuestro último día a relajarnos y disfrutar de la naturaleza en el Stadtpark, un oasis verde en pleno corazón de Viena que combina monumentos históricos con amplias áreas de recreación. Allí, por supuesto, no podían faltar las fotografías junto a su monumento más emblemático: la estatua dorada de Johann Strauss hijo, inmortalizado por su célebre vals El Danubio azul. El parque alberga también bustos y esculturas dedicados a otros destacados compositores, como Franz Schubert, Anton Bruckner, Franz Lehár y Robert Stolz, convirtiéndose en un espacio donde la música permanece viva incluso al aire libre.