Quizá octubre, como antesala de nuestras celebraciones de Día de Muertos, tiene una relación tan especial con la memoria porque volvemos a las fotografías, a las historias, a los aromas y a los objetos para hacer presente aquello que el tiempo aparentemente se llevó.
Descubrimos entonces que la ausencia no siempre rompe los vinculos y que algunas personas continúan viviendo en nuestra manera de mirar el mundo.
Y entre aquello que recibimos y lo que algún día dejaremos, tenemos este breve y extraordinario territorio llamado presente para decidir qué conservar, qué transformar y qué entregar.
Porque quizá pertenecer no sea quedarnos en un lugar, sino llevarlo con nosotros mientras seguimos descubriendo el mundo.
MÉDICOS DE TAPACHULA
