La Dra. Alejandra Flores y el Dr. Romeo Ochoa, geriatras certificados, hablan sobre el envejecimiento, qué hace distinta a la geriatría frente a otras especialidades y por qué llevar a un familiar mayor al médico no debería esperar a una crisis.

En México hay apenas 1,605 geriatras certificados para atender a todo el país, y la mayoría se concentra en las grandes ciudades. En el sureste, la escasez es todavía más marcada. La Dra. 

Alejandra Flores, médica cirujana por la UNAM, y el Dr. Romeo Ochoa, ambos especializados en geriatría por la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, Cuba, certificados por el Consejo Mexicano de Geriatría A.C., con diplomado en cuidados paliativos geriátricos por la Asociación Panamericana de Cuidados Paliativos, decidieron establecer su consulta en Tapachula para llenar ese vacío. Platicamos con ellos sobre lo que realmente hace un geriatra y el valor de la atención especializada a personas mayores.

¿Qué los llevó a especializarse en personas mayores, una rama poco común? 

DRA. ALEJANDRA: Durante mi internado médico tuve la oportunidad de rotar por el servicio de geriatría y me enamoré al ver como se trataba a la persona mayor en todas sus esferas, involucrar a los cuidadores, la forma tan humana de ejercer la medicina. Sentí que había un vacío enorme en la  atención a las personas mayores, y ahí estaba la geriatría para llenarlo.

DR. ROMEO: En mi caso fue parecido. Vi pacientes que llegaban al hospital en condiciones que se pudieron evitar con atención especializada temprana. Nadie te prepara para atender a alguien de 80 años con cinco diagnósticos, diez medicamentos y dos caídas en el último año. Los adultos mayores merecen un médico que los entienda de manera integral, no solo por órganos.

¿Cuál es la característica de una consulta médica con ustedes?

DRA. ALEJANDRA: No vemos una enfermedad, vemos a una persona completa: memoria, fuerza, estado de ánimo, medicamentos, red de apoyo, cuáles son sus prioridades de vida. Usamos una 

herramienta llamada valoración geriátrica integral, una especie de radiografía completa del funcionamiento de la persona. Y algo clave: el cuerpo de un adulto mayor funciona distinto. Un infarto en alguien joven duele en el pecho; en un adulto mayor puede manifestarse solo como confusión o 

cansancio.

¿Cuáles son las señales de que ya es momento de llevar a un familiar con un geriatra?

DR. ROMEO: Caídas recientes, aunque parezcan sin importancia. Cambios en la memoria o el comportamiento. Tomar 5 medicamentos o más. Pérdida de peso sin explicación. Dejar de hacer 

cosas que antes hacía solo, como bañarse o cocinar. Y no hay que esperar a que sea grave, una valoración temprana ayuda a prevenir complicaciones.

¿A qué edad es recomendable empezar a acudir con un geriatra?

DRA. ALEJANDRA: La Organización Mundial de la Salud y la comunidad médica sugieren acudir al geriatra a partir de los 60 a 65 años. Sin embargo, más que por la edad cronológica, se recomienda la consulta cuando aparecen condiciones de fragilidad o si el paciente padece múltiples enfermedades crónicas.

DR. ROMEO: Exacto. Puede haber alguien de 70 años funcionalmente muy bien, y alguien de 65 que ya necesita ese acompañamiento por cómo se están presentando sus condiciones de salud. La edad da una idea, pero lo que realmente guía la decisión es cómo está viviendo esa persona su día a día.

¿Por qué debería alguien acudir con ustedes?

DRA. ALEJANDRA: Nosotros vemos a la persona completa, y eso importa muchísimo cuando hay multimorbilidad, es decir, varias enfermedades crónicas al mismo tiempo, que es lo más común después de los 65 años. Un paciente puede tener diabetes, hipertensión y artrosis, problemas de memoria, todo a la vez, cada una atendida por un especialista distinto, con recetas que no siempre se hablan entre sí.

DR. ROMEO: Ahí es donde entra el geriatra: coordinamos ese panorama completo, revisamos que los tratamientos no se contrapongan ni se dupliquen, y priorizamos según lo que más impacta la calidad de vida de esa persona, no enfermedad por enfermedad de forma aislada. Muchas veces el resultado no es agregar más tratamiento, sino simplificarlo.

Rompiendo la excusa más común ¿Qué le dirían a alguien que piensa 'para qué llevo a mi mamá o a mi papá al médico si ya está grande'?

DRA. ALEJANDRA: Que la edad no es una razón para dejar de cuidar, es una razón para cuidar distinto. Un adulto mayor bien acompañado por un geriatra no solo vive más, vive mejor: más independiente, con menos caídas, menos hospitalizaciones y más días buenos. Nunca es tarde para empezar.

DÓNDE ENCONTRARLOS

Consulta presencial: Núcleo Médico Torres 7, Tapachula. 

También consultas en línea y visitas a domicilio.

Citas por whatsapp: 962 707 1305

Redes sociales: @geriatra.aleflores