Por: Agustín López Cuevas
De pronto, una imagen irrumpe en la pantalla de mi celular y despierta un caudal de recuerdos, emociones y vivencias que el tiempo, lejos de borrar, ha convertido en parte entrañable de mi historia personal. En ella aparece mi hermano y amigo de tantos años, Guillermo López Ríos, recibiendo de manos del rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas, Oswaldo Chacón Rojas, un diploma de reconocimiento por su trayectoria como trabajador universitario, el pasado 21 de octubre, en el marco de la Feria Internacional del Libro UNACH 2026.
Contemplar esa fotografía es mucho más que celebrar un merecido reconocimiento institucional. Es volver la mirada a más de medio siglo de amistad, de trabajo compartido, de luchas comunes y de una historia construida con lealtad, compromiso y afecto.
Conocí a Guillermo en 1975, en la ciudad de Tapachula, durante una visita que realicé a las instalaciones del naciente Campus IV, en mi calidad de jefe de Prensa y Radio de la Universidad. Él era entonces el primer trabajador administrativo contratado para atender las tareas de comunicación y difusión en aquella región de Chiapas. Así comenzó una relación que, con el paso de los años, habría de fortalecerse tanto en el ámbito profesional como en los terrenos de la amistad y la fraternidad.
Su vocación de servicio, su disposición para el trabajo y su compromiso con la Universidad hicieron posible que emprendiéramos diversas tareas de difusión de la vida institucional. Juntos participamos en la elaboración de boletines informativos, la realización de entrevistas radiofónicas y, posteriormente, en la producción de programas de radio local. El propósito era claro: Llevar la presencia de la Universidad hasta la sociedad, dar a conocer sus actividades y contribuir a consolidar su identidad en una región fundamental para el desarrollo de la naciente institución.
Sin embargo, la historia universitaria también nos condujo por caminos de lucha y compromiso gremial. Los acontecimientos políticos y la inestabilidad que sacudieron a la UNACH en 1979 nos llevaron a compartir una nueva causa que fue la de organizar a los trabajadores administrativos y construir un sindicato que defendiera sus derechos y representara legítimamente sus intereses. Así participamos en el esfuerzo que dio origen al Sindicato de Trabajadores Administrativos de la Universidad Autónoma de Chiapas (STAUNACH).
Con el respaldo y la participación de numerosos compañeros, entre ellos Guillermo, logramos acceder en 1986 a la dirigencia sindical. A partir de entonces, él asumió una honrosa responsabilidad como representante de los trabajadores ante el Consejo Universitario, espacio en el que llevó la voz y las inquietudes del sector administrativo. Su participación trascendió aquel primer periodo y continuó posteriormente, junto con otros dos dirigentes sindicales, en una representación que dejó huella en la vida institucional.
Por eso, al mirar hoy la fotografía de Guillermo recibiendo su diploma, no veo solamente a un trabajador universitario distinguido por la institución a la que ha dedicó tantos años. Veo al compañero de las primeras jornadas de difusión en Tapachula; al hombre con quien compartí proyectos, ideales y desafíos; al amigo que estuvo presente en momentos decisivos de nuestra historia universitaria; y, sobre todo, al ser humano cuya trayectoria merece ser recordada con gratitud y cariño.
El reconocimiento que hoy recibe Guillermo representa, sin duda, es una satisfacción personal y familiar, pero también constituye una oportunidad para reconocer a tantos trabajadores universitarios que, desde sus respectivas responsabilidades, han contribuido silenciosamente al crecimiento y consolidación de nuestra querida Universidad.
Guillermo, a través de estas líneas recibe mi felicitación y un abrazo fraterno. Me alegra profundamente que la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas reconozca tu trayectoria, porque quienes hemos compartido contigo tantos años sabemos que detrás de ese diploma existe una historia de esfuerzo, entrega y fidelidad a la institución.
Con el afecto de siempre, recibe un abrazo fraterno, de esos que no necesitan explicaciones porque llevan consigo más de medio siglo de recuerdos y hermandad.
Extiendo también mi saludo afectuoso a Chachis su Esposa y a sus hijos: Denisse y Guillermo, así como a su nieto Guillermo III, quienes son parte de mi propia familia afectiva. Con ustedes comparto la alegría de este reconocimiento y el orgullo de saber que los años de trabajo y amistad siguen dando frutos.
