¿POR QUÉ DEBO REALIZARME UNA HEMOGLOBINA GLICOSILADA?
Ahora más conocida como hemoglobina glicada
Una de las preguntas que debemos hacernos cuando llegamos a “la edad de los nunca” —“nunca me había dado”, “nunca me había pasado”— es cómo podemos comenzar a cuidar mejor nuestra salud y apoyar a nuestro cuerpo para prevenir enfermedades, especialmente aquellas de tipo crónico-degenerativo, como la diabetes mellitus.
De manera general, debemos recordar que existen distintos tipos de diabetes. La diabetes tipo 1 suele presentarse a edades tempranas y requiere insulina; mientras que la diabetes tipo 2 aparece con mayor frecuencia en la edad adulta. Sin embargo, nuestro entorno y el estilo de vida actual han hecho que esta enfermedad pueda presentarse cada vez en diferentes etapas de la vida.
La diabetes tipo 2 es una enfermedad multifactorial y poligénica. Factores como la alimentación, la obesidad, la falta de ejercicio, el sedentarismo y algunos aspectos psicosociales pueden contribuir a su aparición. Lo importante es que muchos de estos factores son modificables y podemos actuar sobre ellos mediante cambios en nuestros hábitos.
Por otra parte, existe el factor genético, que no podemos modificar y que puede o no manifestarse en cada generación dependiendo de la carga genética familiar. Sin embargo, una persona puede desarrollar diabetes incluso sin antecedentes familiares; de ahí que actualmente se considere una enfermedad multifactorial.
También existe un tipo de diabetes conocida como MODY, por sus siglas en inglés Maturity-Onset Diabetes of the Young (diabetes de inicio juvenil con características de la diabetes del adulto). Se relaciona con alteraciones en un solo gen que afectan la producción o secreción de insulina.
Por ello, también es importante vigilar la salud metabólica de niños y adolescentes, especialmente cuando presentan sobrepeso u obesidad. Una detección y atención oportunas pueden ayudar a prevenir complicaciones futuras.
¿Cómo puedo saber si mi glucosa se está metabolizando adecuadamente?
Durante muchos años, una de las principales pruebas solicitadas por los médicos fue la glucosa sérica. Afortunadamente, los avances biotecnológicos y médicos han permitido desarrollar técnicas cada vez más precisas para evaluar los problemas metabólicos.
Actualmente existen diferentes estudios que proporcionan información sobre el metabolismo de la glucosa, pero es importante conocer qué nos aporta cada uno.
La glucosa sérica nos muestra el nivel de glucosa en la sangre en el momento en que se toma la muestra y puede verse influida por factores como la alimentación reciente, el ayuno, la actividad física o determinadas condiciones de salud.
Otra herramienta es la curva de tolerancia a la glucosa, que consiste en tomar una muestra en ayuno, administrar una carga de glucosa y posteriormente realizar nuevas mediciones para observar la respuesta del organismo.
Por su parte, la hemoglobina glicada (HbA1c) permite conocer de manera aproximada cómo se han comportado los niveles de glucosa durante los últimos meses. Puede ser una herramienta muy útil para detectar alteraciones en el metabolismo de la glucosa y para el seguimiento de personas con prediabetes o diabetes.
Una de las metodologías utilizadas para su determinación es la HPLC (cromatografía líquida de alto rendimiento), técnica de gran precisión analítica.
La detección de una posible prediabetes permite actuar oportunamente mediante cambios en el estilo de vida y, cuando sea necesario, bajo tratamiento y vigilancia médica, con el objetivo de disminuir el riesgo de progresión a diabetes tipo 2.
Es importante señalar que determinadas condiciones, como algunos tipos de anemia y otras alteraciones de los glóbulos rojos, pueden afectar la interpretación de la hemoglobina glicada. Por esta razón, ningún resultado debe analizarse de manera aislada y siempre debe interpretarse considerando la historia clínica y la valoración del médico.
CUÍDATE, TU SALUD CUENTA MUCHO.
