El Duomo y la Madonnina de Milán
Por: Guillermo L. Espinal
Después del recital en Stresa y de conocer lugares como las Islas Borromeas del Lago Maggiore (Isola Madre, Isola Bella e Isola dei Pescatori), además del parque de atracciones Alpyland, ubicado en la cima del Monte Mottarone, decidimos trasladarnos a la ciudad de Milán, aprovechando que nos encontrábamos en el norte de Italia.
Con Denise al volante, y tras hora y media de recorrido, llegamos a nuestro destino: “Duomo Apartments”, ubicado en Via Giuseppe Mazzini 12, a escasos metros del majestuoso y emblemático Duomo de Milán.
Aunque a mí me fascina la música, a mi sobrino Willy la danza y a mi hermana la literatura, una obra arquitectónica como el Duomo no deja de maravillarnos por su forma, decoración, detalles, estructura y diseño.
El término duomo hace referencia a la iglesia principal de una ciudad, no necesariamente a la catedral de una diócesis. En Italia también son muy famosos los duomos de Génova y Florencia, así como, en Alemania, el de Colonia.
Los últimos detalles del Duomo de Milán se concluyeron en 1965; sin embargo, la construcción de la catedral comenzó en 1386, durante el periodo de la Baja Edad Media, y fue concebida bajo un diseño de estilo gótico.
El gótico fue un periodo y estilo artístico desarrollado entre los siglos XII y XV, precedido por el arte románico y sucedido por el Renacimiento. Predominó en la arquitectura, la pintura y la escultura, especialmente en el ámbito religioso. Se caracteriza por el uso del arco ojival o apuntado, presente en cúpulas, portales y ventanales; por los arbotantes y las bóvedas de crucería; así como por la ornamentación compleja y los grandes vitrales policromados. En la escultura destacan el mayor realismo de las figuras y posturas corporales, la expresión más intensa de los sentimientos y una amplia función ornamental en columnas, retablos y mobiliario.
Por fortuna, durante nuestra visita no había tantos turistas, por lo que tuvimos la oportunidad de ingresar al Duomo. Está dedicado a Santa María Nascente —festividad del nacimiento de la Virgen María, celebrada el 8 de septiembre—, advocación reflejada en numerosos elementos de la catedral, como estatuas, decoraciones y vitrales que representan episodios de la vida de la Virgen María.
Sin embargo, lo más icónico de esta construcción es su inconfundible fachada de mármol blanco, un verdadero espectáculo ornamental que incluye un bosque de agujas decoradas con apariencia de encaje.
En la cima de la catedral se encuentra una estatua de cobre dorado, obra de Carlo Pellicani, conocida como la Madonnina de Milán. Representa a la Virgen María y fue instalada en 1774, convirtiéndose desde entonces en uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad. De hecho, expresiones como “a la sombra de la Madonnina” se utilizan, por antonomasia, para referirse a Milán.
Es interesante señalar que, según la tradición, ningún otro edificio de Milán podía superar la altura del Duomo (108.5 m), como muestra de respeto hacia la Madonnina. En realidad, esto también obedecía a razones estructurales relacionadas con el subsuelo de la ciudad. No obstante, edificaciones como la Torre Breda y el Pirellone superaron posteriormente dicha altura; aunque, en este último caso, se colocó una réplica de la Madonnina en la cima del Palazzo Lombardia para mantener viva la tradición.
